2013 UN AÑO PARA NO OLVIDAR

Este año que ya se acaba ha sido efectivamente para no olvidar. Y digo no olvidar antes que recordar porque recordar puede suponer un esfuerzo (pequeño o grande, depende de cada uno), sin embargo no olvidar es algo inmediato. El 2013 ha sido un año absolutamente nefasto para la economía de mucha gente en este país, no me invento nada que todo el mundo ya no sepa. La pobreza vuelve a estar presente en el día a día de muchos; despidos, gente sin recursos, etc. Pues bien, el 2013 ha sido un año muy rico y provechoso en lo que a acontecimientos sociales y propios de nuestro entorno más cercano se refiere. Resumiendo, ha sido un muy buen año.

Como todos los años, uno viene detrás del otro y el inicial viene siendo continuación y consecuencia del anterior que finalizó. En nuestro caso el final del año 2012 fue divertido y animado ya que en
noviembre fuimos de excursión al valle de Núria, subimos casi hasta la cima del pico Puigmal, nos bañamos en la cascada y riachuelo que viene a morir al lago del valle, nos lo pasamos en grande.

En diciembre celebramos la fiesta por y para familiares de los integrantes del dojo en los aledaños de la casa de colonias Mogent con comilona y fiestecilla. Finalizamos el año con la celebración del último kata del año en la playa de Sant Pol de Mar realizando el kata “Kanku” fusión de los dos katas que comienzan con dicho nombre Kanku Dai y Kanku Sho.

Gran día de sol y muy buena temperatura ambiental y del agua (hablamos de finales de diciembre). Como no podía ser de otra manera todos al final en el agua más contentos que niños con zapatos nuevos.

Como que ya habíamos cogido carrerilla y llevábamos velocidad de crucero el año 2013 se presentaba lleno de retos ilusionantes y motivadores. A la ya clásica ilusión del entrenamiento diario, el esfuerzo y posterior recompensa por todas y cada una de las gotas de sudor vertidas en el dojo se le sumaba los acontecimientos que nos esperaban por vivir.

El primer gran acontecimiento del año fue a finales de marzo y principios de abril. El Gasshuku 2013 o lo que es lo mismo las convivencias que se realizan cada año en la casa de colonias Mogent donde nos reunimos durante los días de la semana santa. Una verdadera experiencia vital-natural. El entrenamiento al aire libre, el esfuerzo y entrega y el hecho de compartir unos días todos juntos sin otro objetivo más que la práctica sincera del Karate-do hace de este evento algo irrenunciable. Es nuestra “peregrinación a la Meca” en términos karatekas claro está. Algo que todo karateka debe realizar al menos una vez en su vida y si se puede, si tu vida y tus circunstancias personales te lo permiten, cada año. Es el cocktel perfecto de entrenamiento: naturaleza+karate+compañeros.

A principios de junio celebramos en el tatami del Dojo el Sushi 2013. La segunda cena japonesa en donde los miembros del dojo nos convertimos por una tarde en pinches de cocina, masterchefs de comida tradicional japonesa, camareros, montadores de mesas y por supuesto comensales de una fantástica cena compuesta por comida y su correspondiente bebida tradicional japonesa. Todos a las órdenes de nuestro gran Japo-chef Patricio. Una “auténtica delicia” para los paladares más refinados (o sea los nuestros). Como siempre la receta es la misma: trabajo en equipo, esfuerzo, buena fe y buen rollo, con un poquito de conocimiento culinario sobre la materia a sazón. Se sirve todo bien caliente y con una buena dosis de hambre por el trabajo realizado y.. el éxito está garantizado. Ahora que los programas televisivos sobre temas culinarios están tan de moda solo me viene a la mente la frase que un día acuñó cierto presidente de un equipo de fútbol: ¡Que aprendan!.

Como que nos quedaba una espinita clavada en el corazón por el hecho de que en noviembre del 2012 no habíamos podido coronar el pico Puigmal debido a la inclemente meteorología, nos decidimos a atacarlo a finales de junio. La expedición sensiblemente mermada en su número con respecto a la última intentona consiguió el objetivo previamente trazado. Se pudo llegar a la cima y realizar sobre las todavía presentes nieves caídas en primavera el primer kata de la temporada de verano. Esa indescriptible sensación del hielo bajo la suela de los pies mientras se realiza el kata. Ese comentario tan extendido en ese momento: “no siento los pies”. Solamente el que lo haya hecho alguna vez sabe lo que verdaderamente se experimenta y se siente.

El mes de julio es un mes marcado por dos
grandes acontecimientos.
Uno son los exámenes de consecución de grado y el otro el Matsuri o fiesta de verano. En el apartado de consecución de grados felicitar especialmente a los compañeros por el Shodan conseguido: Paco, Adrián y Hasna.

El Matsuri 2013 se celebró como en años anteriores en las instalaciones de la casa de colonias Mogent. Entrenamiento matutino bajo un sol justiciero donde los rayos del sol unido a la necesaria sed provocada por el entrenamiento junto con un suelo endurecido por la falta de agua y el polvo levantado hace del final del entrenamiento un momento de especial alegría y orgullo por lo conseguido. Luego viene el descanso del guerrero. Una comida merecidísima, un paseíto y la visita a la piscina donde volvemos a la adolescencia por un rato. Saltos, chapuzones, ahogadillas, risas, fotos, torsos bien formados y algún que otro michelín al viento. Luego después de la ducha viene cuando nos acicalamos y nos ponemos nuestras mejores prendas. Dígase al uso: una fiesta donde nos vestimos con ropa tradicional japonesa, véase especialmente las ropas y ormamentos que lucen nuestras compañeras féminas. Cena y fiestuqui hasta bien entrada la noche.

Llega agosto y con él las vacaciones. Tiempo de descanso y reflexión. Tiempo también para pensar qué podemos hacer para la nueva temporada. Porque si los años naturales terminan el 31 de diciembre, las temporadas empiezan el 1 de septiembre.
Comienza la temporada en septiembre y nuestro Sensei nos explica lo que tiene en la mente sobre lo que podríamos hacer durante la próxima temporada. Ideas, excursiones, celebraciones, y sobre todo y muy importante, qué pensamos nosotros los alumnos de todo ello. Es una puesta en común de ideas y deseos. Septiembre es igual a vuelta al tajo con ilusión renovada y ganas de volver a empezar lo que dejamos a finales de julio.

Así pasa septiembre y octubre metiéndonos de lleno en noviembre. A principios de noviembre tuvimos la gran suerte de poder viajar un fin de semana a la localidad alicantina de El Altet. Justo al lado
de Elche. Allí se celebró un curso de Shotokan Karate-do impartido por una auténtica leyenda viva de este arte marcial. El maestro Shirai, unos de los máximos exponentes de la vieja guardia de karatekas de la JKA. Coetáneo de otras leyendas como los maestros Nakayama, Kanazawa, Osaka, Kase, Enoeda.. La “Crême de la crême” del karate shotokan. Todos estos maestros que hemos podido ver alguna vez buscando y perdiéndonos por los videos expuestos en Youtube y similares. Fin de semana inolvidable para aquellos que nunca habíamos podido asistir a algo así.

Fin de semana de karate, risas y compañeros amigos. Palicilla de coche de ida y de vuelta amenizada con buen humor en todo momento o cómo no enterarte casi del viaje y es que.. ¡qué bien se va cuando se va bien!. Este fin de semana fue especial también para nuestro sensei Pepín Martínez ya que le hizo entrega al maestro Shirai de un presente de recuerdo además de un manuscrito escrito en japonés y castellano (inestimable colaboración del compañero Patricio) en el que le daba las gracias por su contribución y
absoluta dedicación a la popularización del karate y a la ayuda que en algún momento de necesidad le prestó para poder continuar en su camino personal. Shirai a todo esto le respondió visiblemente emocionado que nunca antes ningún instructor de karate le había proferido semejante homenaje con
semejantes palabras. Momentazo que nos puso a todos la piel de gallina.

También fue especial para nuestro compañero y Sempai César González ya que recibió de manos del mismo maestro Shirai y sin aviso pretérito alguno, el diploma de quinto Dan otorgado por nuestro Sensei. Otro momentazo en el que César no sabía ni por donde venía el tranvía. Si le llegan a pinchar con una aguja no sacan ni una gota de sangre. Le pilló tan de sorpresa que fue incapaz de articular palabra durante un buen rato.

A finales de noviembre celebramos otro de los grandes eventos que inauguran todo un año. El Dojo J. Martínez celebra su 35º aniversario. Ahí es nada. Treinta y cinco años enseñando y transmitiendo las técnicas y sobre todo los valores inherentes al karate-do. Algo que está al alcance de muy pocos. Algo de lo que nos tenemos que sentir tremendamente orgullosos todos aquellos que hemos formado, formamos y formaremos parte de este grupo humano, de esta gran familia dedicada a un único y común objetivo: la práctica, estudio y desarrollo de éste tan noble arte marcial.
Para ello, para celebrarlo nos fuimos como ya viene siendo habitual a las instalaciones de la casa de colonias Mogent donde se pasó un día genial. Fue otro día de la familia y los amigos. Día de juegos y pequeñas competiciones que no tenían más objetivo que el pasarlo bien, todos juntos con todos nosotros y con nuestras familias. Para comer carne a la brasa al más puro estilo argentino (literalmente los encargados de las brasas y carne eran del país sudamericano). Postre con pastel y final de fiesta con “caricias en la espinilla” de un simpático rulo (a sazón un tronco de árbol) del cual pudimos disfrutar algunos de nosotros.

Esta fiesta es el acto inaugural de lo que vendrá a ser el año del aniversario. Para ello están previstas algunas salidas a la naturaleza y demás celebraciones, actos y eventos que se desarrollaran desde noviembre del 2013 hasta noviembre del 2014.
En el apartado referente al entrenamiento el Sensei compartió con nosotros su propósito de dedicarle a cada mes del año la práctica, estudio y desarrollo de un kata. Así pues doce (12) en total. Doce meses, doce katas. Eslógan digno de la mejor campaña publicitaria o marketing. Noviembre fue dedicado a Bassai Dai. Diciembre a Kanku Dai. Veremos lo que nos depara el 2014.

A principios de diciembre y como presente por el cumpleaños del Sensei, los alumnos del Dojo J. Martínez le entregamos a éste para que esté expuesto en la pared del dojo un Nafuda Kake. Esto traducido al castellano consiste en una serie de tablillas de madera en la que aparece el nombre de todos los integrantes del dojo, escrito con caracteres japoneses o Kanjis y también en alfabeto latino. La ordenación de estas tablillas es por grado de mayor a menor siguiendo el orden lógico de la escritura japonesa es decir de derecha a izquierda y de arriba a abajo. Una auténtica “cucada” que le da si cabe un toque más especial, más auténtico, más cercano al origen, al lugar donde buscamos el camino, nuestro dojo.

El año se acaba como no podía ser de otra manera con la tradicional salida para realizar el último kata del año. Volvemos a la playa. Volvemos a disfrutar de la práctica del karate al aire libre. Volvemos a pasar una mañana todos juntos, a pasar un poquillo de frío pero qué duda cabe a despedir el año como se merece. Este año nos despedimos realizando Kanku curiosidades de la vida el mismo con el que despedimos el 2012 y es que según se establece en la filosofía oriental, la vida es como un gran círculo infinito en donde el principio y el fin se dan la mano en el horizonte.

Fernando Cubells. Alumno del Dojo J.Martínez.